Hace tres años llegaba un juego que cambiaba el concepto del sigilo. Splinter Cell poseía una trama compleja, un espía con todo un recital de movimientos, armas y 'gadgets' y, lo que es más importante, la sensación de estar realmente metido en un organización totalmente secreta.
Su segunda parte, hace justo un año, traía una nueva aventura de Sam Fisher - el espía protagonista del juego - pero después de jugarlo, muchos usuarios se quejaban de que parecía más una expansión del primero, que un juego en sí mismo. Con Splinter Cell: Chaos Theory, los desarrolladores han tomado buena nota de estas quejas.
Es evidentemente que esta tercera parte comparte características de las anteriores entregas. El espionaje y también el personaje siguen siendo los mismos, pero poco más. Chaos Theory quiere ser el futuro de los videojuegos de espionaje y sigilo. Ya no te enfrentarás a los enemigos sólo con armas de fuego y tus puños, también tendrás la oportunidad de usar cuchillos y armas de filo, redefiniendo de esa manera el estilo de combate. Nuevos movimientos y la posibilidad de escoger tu propio equipo para la misión, te permiten pensar en nuevas formas de acabarla con éxito.
También el modo multijugador cambia y ofrece misiones en las que podrás encarna a un espía o a un mercenario, como en Pandora's Tomorrow, pero el espía ya no tendrá que ir en solitario y podrás utilizar la ayuda de un amigo para superar toda clase de situaciones.
Por último, Splinter Cell: Chaos Theory estrena nuevo motor gráfico mediante el cual muestra un entorno ultrarrealista donde tanto exteriores como interiores son casi palpables.